martes, 30 de marzo de 2010

Postal callejera

Acabo de leer esto. Haciendo trámites en el centro, pasé por la Catedral, que está siendo reparada para el Bicentenario y vi, detrás del cartel que indica el responsable de la obra, a dos obreros que apenas pasarían los treinta años, muy cancheros con la ropa de grafa casi impecable y el casco amarillo reluciente, charlando desde los andamios con alguien que estaba abajo. Nunca el proyecto nacional se me había aparecido con esa materialidad tan prepotente.

sábado, 27 de marzo de 2010

Sacco y Vanzetti en el Municipal


Hace unos días fui al teatro a ver Sacco y Vanzetti, escrita por Mauricio Kartún, dirigida por Viviana Ruiz y producida por la cooperativa de trabajo BAUEN. El texto se basaba en los rasgos grotescos de la farsa judicial y en sus resonancias contemporáneas. La conocida historia de los italianos anarquistas juzgados y condenados por italianos y por anarquistas. "Ahora pasa lo mismo con los bolivianos en Argentina, los turcos en Europa o los musulmanes en EE.UU", "Basta de criminalización de la protesta social"; el Sentido de la obra eran dos máximas hallables en cualquier panfleto de la izquierda argentina. Y así como cri-mi-na-li-za-ción es la anti-consigna por excelencia -el kirchnerismo debería entenderlo cuando habla de desendeudamiento-, la obra fue una continua declamación que mostraba a plena luz la soledad y la frialdad de un léxico al que se lo dejó canalizarse libremente a través de la obra. Debe costar mucho trabajo pronunciar una frase como "Viva la anarquía". Algunos personajes se paraban frente al público interpelándolo, pretendiendo arrastrarlo al juicio vergonzoso que se estaba llevando a cabo, pero la condena del Estado burgués, represivo y xenófobo venía dada de antemano, era su presupuesto fundamental. No había nada por descubrir en la obra, ni nada por reflexionar. Solo esa confirmación de devoción al tiempo sagrado del capital, en el que, siempre, todo sigue igual. El Estado es corrupto, amoral y represivo. La política estatal es la negación de los ideales. La Idea es merecedora predilecta del placer estético en un viernes a la noche. Y un discurso perfecto, esto es, terminado, es siempre mejor que los hombres y mujeres concretos que puedan internalizarlo en su lucha diaria.

miércoles, 24 de marzo de 2010

María Elisa

Hemos vivido para la alegría
por la alegría hemos luchado
y por ella morimos.
Que la tristeza no sea unida jamás
a nuestro nombre.

Julius Fučík

Ercilia Ángela te llamó mi abuela. Mi prima nunca te pudo llamar mamá. Y yo te llamo Chuchi, mi tía, la que no conocí.
Recuerdo del recuerdo de mi abuela que una vez subías al colectivo y viendo venir a las corridas a un muchacho, pediste al chofer que espere, y llegado el momento de arrancar, el muchacho siguió de largo y te tocó el culo. Así lo contaba mi abuela y reía, orgullosa de su hija. ¿Y vos tío? ¿También reíste, orgulloso, cuando te lo contaron?

Ustedes murieron dos veces, en mi infancia y en mi adolescencia, y ahora se me vuelven a morir. Cuando tenía 6 años pregunté a Meli si no estaba triste porque el papá y la mamá murieron en un accidente de autos. Y ella con sus 12 años me respondió: “No, porque no los conocí”. Esa fue mi primera pregunta a la muerte y esa es la única respuesta que me dieron. Y durante muchos años creí que era cierta, la mentira y la respuesta: aunque sean los propios padres no podés llorar por un muerto que no conociste. Mucho tiempo después sentí que no llorás lo perdido sino lo que nunca vas tener. Una tía y un tío míos: Juan Carlos Castillo y Ercilia Ángela Kooistra, el Negro y Chuchi.

No recuerdo el momento en que descubrí sus verdaderas muertes. Pero sí recuerdo el día, en que en una plaza pública, en una de las muchas manifestaciones en que estuve presente por el 24 de marzo, ví tu foto, Chuchi. Y me duele, me duele no poder hablarte a vos y usar esta ficción de la escritura para decirte que por primera vez te ví en el lugar de los desaparecidos. Era la foto que mi abuela tenía en el espejo circular enorme de su cómoda. Era la foto de una mujer radiante, de ojos claros y de abundante pelo rubio que sonreía. ¿Sabés la cantidad de veces que me dijeron que me parecía a vos? Y lloro de bronca porque cuando te desaparecieron, quitaron de mí la totalidad de una experiencia de vida: saberme y sentirme tu sobrina.
Por eso, en este instante Chuchi, Negro los abrazo, los lloro y los amo porque asesinados o desaparecidos son mis tíos y, esta verdad silenciada por años, hoy despierta, da tanta vida, que sonrío orgullosa de afirmar hoy y siempre que soy Natalia Fiore, su sobrina.

martes, 16 de marzo de 2010

Una punta para encarar la tarea.



video

domingo, 7 de marzo de 2010

El goce del estadista




La carrera por el 2011, se sabe, empezó el 28-J. La gente -reivindico el uso de este término, delimitándolo como la mayoría necesaria para ganar una elección- rechazó un estilo confrontativo que votó en dos oportunidades y media porque el país lo necesitaba luego de un presidente tontolón -y porque el objeto de confrontación no fue una cultura productiva emblemática sino un aparato estatal corrompido. La gente no está en desacuerdo con el modelo socio-económico: puede vivir sus insuficiencias con un sueldo o una jubilación todavía escasos en relación con la inflación, pero en términos generales, su situación no es mala. Tampoco está en desacuerdo ideológico, porque el cambio en el patrón de acumulación capitalista es una discusión esquiva para el vulgo, que lo entiende y se posiciona cuando ya se ha consumado -el peronismo como ratificación del rumbo post-crisis del '30 y el menemismo como profundización del modelo iniciado en 1975-76. El comentario callejero de "se quieren afanar todo" no responde a una creencia ciega en el presunto mito liberal de la autonomía del Banco Central: es político en el sentido más "primitivo" del término. "La próxima vez votamos a otro y listo" es la conclusión dada de antemano. Los Kirchner son buenos administradores, y la gente supo votarlos por eso. Es lo único que, a pesar de todo, reconoce de positivo (mejor, de "no negativo") en el gobierno. Podemos acordar que Cristina dando cifras aburre, o no se la entiende, o lo que sea, pero así como "las formas" son bien concretas -se puede votar contra ellas-, también los "datos duros" tienen un contenido simbólico: siete años de crecimiento económico y de mejoras en la situación social general luego de una crisis fenomenal son más que la chance de una tercera vuelta. Se trata de la memoria que el kirchnerismo está construyendo para preparar la derrota. ¿Qué significan esas largas series de números sino el goce del estadista, o la certeza y la confianza de que una buena administración puede mejorar las condiciones de vida de los habitantes de un país? Ese goce es el que crispa. Contra ese goce arremete la oposición. Torcerle el brazo al gobierno, obligarlo a hacerse cargo de un ajuste, es lo que quiere. La oposición sin proyecto sabe que no podría gobernar con un recuerdo positivo de la administración kirchnerista. Por eso, se trata de abortar ese recuerdo. Porque en una coyuntura en la que no se avizoran grandes movilizaciones sociales ni procesos de construcción política popular, los números importan. No son sólo números. El recuerdo de Alfonsín padre puede ser positivo. Pero su gobierno terminó con la híper y de eso, todo el mundo, -la gente-, se acuerda.

lunes, 1 de marzo de 2010

Ya Héctor Recalde le puso palabras a lo que sentí esta mañana: desde que me introduje en la vida política del país a fines de 2001 hasta la 125 me sentí cómodo siendo opositor. Hoy me siento orgulloso de ser oficialista. La crítica y la alegría son kirchneristas.